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ARTÍCULO DE OPINIÓN DE MERCEDES ALCARAZ PANCORBO /Secretaria de Mujer de la Unión Comarcal de CCOO de Avilés



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Sin cerrar los ojos ante los logros conseguidos en nuestro país, las mujeres seguimos padeciendo las consecuencias de una igualdad nacida en democracia que se quedó a medias. El menosprecio de lo femenino es una constante injusticia social que no ha pasado desapercibida ante la atenta mirada de la historia, -esa hemeroteca responsable de guardar entre nuestras memorias, nuestras vergüenzas-. Ha sido el tiempo quien ha puesto al descubierto la realidad de una sociedad que sigue arrastrando en su cultura los lastres de las desigualdades. Tal y como pinta el panorama en España podemos decir que quién más o quien menos, mediante lo sufrido por las mujeres de su entorno, ha podido ir comprobando que la igualdad no era del todo efectiva, no era del todo real. Existían y existen desequilibrios e injusticias que frenan el avance social necesario para prosperar, una parte son “necias” diferencias del día a día que nos emplazan a segunda división por no ser capaces de poner en valor la capacidad humana frente a su sexualidad, otras, son los aberrantes intereses y complejos patriarcales que arrebatan vidas de manera cruel. La tasa de paro femenino es casi siempre la cifra más elevada, con crisis y sin ella, la tónica general del empleo femenino es superior en desempleo e inferior en cuanto a calidad y condiciones económicas en las que realiza el trabajo. Desde CCOO reivindicamos el empleo como el bien social básico que es y que permite la autonomía económica necesaria de la gente; entendemos y así lo defendemos, que ha de ser una de las principales preocupaciones políticas de cualquier estado que quiera ver progresar al conjunto de la ciudadanía. Es alarmante y preocupante el descaro con el que se está produciendo el desmantelamiento de nuestro Estado de Bienestar por parte de quienes, debiendo gestionarlo de forma que sea la ciudadanía quien se beneficie de los frutos del bien común, lo malvenden en favor y beneficio exclusivo del capital. Con la reducción de los derechos relacionados con la educación la salud, la atención a la dependencia, en los programas y actuaciones dirigidos a mejorar la calidad de vida, con todos estos recortes y privatizaciones además de empeorar las condiciones de vida se destruyen empleos desempeñados en gran numero por la mujer lo que la empuja de vuelta al modelo de familia donde es la mujer quien se encarga de las tareas de cuidado la crianza y dependencia. Como sociedad avanzada debemos rechazar leyes como la que regula salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo dictada por mentes patriarcales y eclesiásticas que no tienen ni idea de lo que para una mujer supone la maternidad ¿Vamos a consentir que nos retraigan a la época franquista sabiendo por experiencia que para avanzar en democracia debe vincularse la ley a la voluntad de las mujeres y a su derecho a decidir, a su realidad y posibilidades y no a las creencias religiosas y conservadoras de sectores de la sociedad con mentalidad de neandertales? Para superar la situación económica actual es imprescindible que trabajemos corresponsablemente hombres y mujeres en la optimización de recursos y en las tareas de conciliación. Es imprescindible hacernos visibles y participes en todos los ámbitos de la vida, debemos apoyar y defender las políticas que representan y ubican a la mujer en su legítimo lugar. Debemos hacerlo por todas aquellas que nos precedieron en la lucha y nos abrieron los ojos; por todas aquellas que perdieron la vida bajo la violencia machista; por aquellas mujeres, en cualquier parte del mundo, a las que se le niegan derechos fundamentales… sólo así, unidos y unidas conseguiremos una sociedad más justa e igualitaria.